Estas frutas brillantes hacen que sea tentador comerlas como refrigerio. Pero esto hay que evitarlo porque el Pfaffenhütchen es venenoso. Contiene diversas toxinas que afectan diferentes regiones y órganos. Los niños y las mascotas corren un riesgo especial.

¿Son venenosos los Pfaffenhütchen?
El Pfaffenhütchen es venenoso en todas partes y contiene alcaloides, glucósidos y evonina, que afectan al sistema nervioso y al músculo cardíaco. Las semillas de sabor dulce son particularmente peligrosas. En los adultos, 30-40 semillas pueden ser fatales, en los niños ya son 15-20 semillas.
Partes de plantas venenosas
Todas las partes del Pfaffenhütchen son venenosas. La concentración de toxinas es particularmente alta en las semillas, que cuando el fruto está maduro cuelgan de la cápsula abierta del fruto con tallos extendidos. El llamativo color de los frutos los hace especialmente atractivos para los niños. No notas la toxicidad porque los frutos tienen un sabor muy dulce.
Toxinas:
- Alcaloides: afectan el sistema nervioso
- Glucósidos: paralizan el músculo cardíaco y tienen un sabor muy dulce
- Evonin: Efectos sobre el sistema nervioso
Dosis crítica
Si se comen grandes cantidades de frutas, flores u hojas, pueden ocurrir varios síntomas. De 30 a 40 semillas se considera una dosis crítica en adultos que puede provocar la muerte. Los niños desarrollan síntomas graves de intoxicación después de comer 15 semillas. 20 semillas pueden causar la muerte.
Sin embargo, el contacto con la piel es inofensivo. Si un niño recoge frutas y luego se lame los dedos, no hay por qué temer el peligro. En las mascotas, consumir incluso pequeñas cantidades de partes de plantas puede ser fatal.
Síntomas de intoxicación
Los síntomas pueden tardar hasta 18 horas en aparecer. Los signos iniciales incluyen dificultad para respirar y aumento de la temperatura corporal. Se producen problemas circulatorios y palpitaciones del corazón. A esto le sigue dolor abdominal, náuseas y diarrea. Pueden producirse vómitos o estreñimiento recurrentes. Los ingredientes tóxicos dañan el hígado y los riñones. La muerte puede ocurrir debido a la parálisis del músculo cardíaco y del sistema nervioso.